Epoca de bodas.
Supongo que se debera a la reciente luna llena. O a la presente luna nueva. De eso saben los astrologos que se encargan de determinar la fecha mas propicia para el enlace, previo pago y tras el acuerdo comercial entre las familias.El caso es que la ultima semana que llevo en Pushkar y que pretendia dedicar pacificamente a "mis labores", ha sido un continuo ir y venir (unas quince veces al dia, sin exagerar) de tambores, trompetas, paltillos, zambombas, altavoces, organillos y alguna que otra que otra sarten y cucharon. Y por supuesto la marabunta de invitados al evento, engalanados con sus mejores ropajes y joyas. Ellas muy coloridas y ellos con sus brocados y turbantes que, de la insospechada altura que pueden llegar a alcanzar, digo yo que mas de un altercado habran tenido con el inestable cableado local.
La banda (si es que a ese fraude se le puede llamar tal, porque cada uno debe de estar pensando en su madre en vez de en la partitura), como sacada de aquella pelicula hecha a razon del unico exito musical de Los Lobos, La Bamba, con sus trajes de colores y tejidos imposibles (es que nadie les habra comentado que una chaqueta de terciopelo purpura no es la prenda mas indicada par llevar en medio del desierto como estamos?), lentejuelas y pajarita a juego, son los que mas despiertan mis iras, que de tener un kilo de tomates bien maduritos a mano, no se yo que es lo que podria llegar a hacer...
Elemento indispensable y protagonista del sarao, por mucho que el resto se empenhen en querer arrebatarle tal honor, es el novio de rostro compungido. Subido a un caballo blanco adornado con un gusto bastante dudoso y acompanhado siempre por un ninhito de no mas de cinco anhos, que solo Dios sabe que pinta en todo este embolao la criatura, sera por aquello de que se vaya haciendo a la idea sobre lo que le espera. Comprobado: no hay galan sin cara de angustia. Y lo entiendo al pobre, que por si no fuera poco que sus padres escojan por el, le exiben de esta guisa (con traje brocado blanco y sable, incluidos) por todo el pueblo en medio de la algarabia liada por sus familiares y amiguetes, que bailan como se pudiera hacer en un ritual satanico. Los anhos que le quedan de vida los pasara con una senhora a la que no conoce de 'na' (no importa, le dicen, que para que llegue el amor tiene tiempo hasta que se muera), eso tambien debe de ser una razon de peso para su gesto facial, y yo le deseo de corazon que se los pase muy felices. Vamos que si fuera el, yo me cogia el primer bus a ninguna parte.
La puntilla a esta filigrana hortera la pone siempre la tipica guiri vieja, que muy emocionada con haber tenido la suerte de presenciar los actos previos a una boda tradicional india, se une a la comitiva y se deja la vida en imitar el estilo nacional de baile, ese de movimientos desestructurados y compulsivos y donde el ritmo se lo dejaron olvidado en un pozo muy profundo y muy negro. La escena si no borda el ridiculo, lo roza peligrosamente, y solo puede ser mejorada si encima, a la buena de la senhora, le dio por comprarse un sari nada mas salir del aeropuerto para sentirse mas autentica y mimetizarse con el entorno. Los transeuntes extranjeros, estupefactos, la gente asomada a los balcones, como en aquella epoca cuando aun desfilaban las majorets haciendo malabarismos con sus varitas, los locales envidiosos de no haber sido invitados al festin...Y todo estaria muy gracioso si no sucediera cada cinco minutos con el consiguiente caos urbano, que yo si fuera una conductora motorizada les pasaba a todos por encima sin dudarlo ni un momento (y con el del tambor me ensanhaba).
En fin, asi que en medio de todo este dispendio, ya solo me queda mirar hacia otro lado, que no vaya a sentarles mal que me descojone, y si hay unos tapones a mi alcance, encajarmelos bien en las orejas, que ya son muchas lunas y muchas bodas.
Y gracias a Shiva que en dos dias regreso a Varanasi.

solounpoco dijo
Un blog muy interesante para una vida que no parece que sea menos.
Saludos desde el sur.
28 Febrero 2008 | 05:07 PM