Ines. Ahora tambien del alma mia.
Hay epocas para todo. Epocas para compartir y epocas para guardarnos las cosas dentro. Yo estoy pasando por la segunda. Ya no tengo ganas de escribir, al menos de esta forma tan publica, me resulta suficiente hacerlo para mi misma en la coleccion de cuadernos "Moleskine" que llevo a mis espaldas. En realidad, creo que me he adaptado tanto a este estado de "vagamunda" que hay pocas cosas que me sorprendan tanto como para considerarlas dignas de ser contadas.
Las ultimas semanas han marcado un punto y aparte en esta aventura que ya dura casi siete meses. Son algo asi como una cuenta atras. Pasan los dias y me sigo cruzando con experiencias, personas y pensamientos en este caminito, que a veces se torna un poco mas cuesta arriba. La mochila ya pesa y tengo ganas de aparcarla durante un tiempo, quisiera convertirla en algo asi como esos baules grandes en las que guardamos tesoros y abrimos de vez en cuando para recordar y llevarnos sorpresas. Esta va bien cargada de sensaciones muy intensas y los kilos me estan destrozando los hombros. Pero no os penseis que me doy por vencida y que quiero regresar. Nada mas lejos de la realidad. Solo necesito parar un poco y descansar. Ya tengo pensado el sitio desde hace mucho, en realidad nunca tuve dudas.
Nos os hablare esta vez de la Ciudad de los Incas, ni de la magnifica plaza de armas de Cuzco, ni de la luz de la isla del Sol en el lago mas alto del mundo, el Titicaca, ni siquiera de los contratiempos que pueden hacer cambiar los planes en un viaje. Esta vez quisiera hablaros de una mujer. Ines ya no esta aqui desde hace mas cuatrocientos años, pero ya era hora de que alguien la resucitara.
Ines era costurera en Extremadura y se vino a America en busca de la libertad. En aquellos tiempos en que la vida era tan complicada y tan injusta con las mujeres, ella se hizo valer y respetar, viajo en condiciones adversisimas y llego a empuñar espadas para defender a los suyos. Se enamoro, vivio la pasion y el amor de formas muy diferentes y con distintos hombres, sin importarle un rabano las habladurias y las normas impuestas por la ultraconservadora sociedad de la epoca, marcada por la vanidad y el orgullo masculinos. Eso en el fondo no ha cambiado tanto desde aquellos dias hasta hoy. Y lo mejor de todo:tuvo el valor de contarloy ha llegado hasta nuestros dias desde la sutil pluma de Isabel Allende.
En estos dias revueltos Ines e Isabel me han inspirado y emocionado. Me han acompañado y han desatado en mi sonrisas y lagrimas. La historia simpre la escriben los hombres. Las mujeres se quedan fuera. Pero habria sido sensiblemente diferente si la hubiesemos "escrito" nosotras, no tanto en los hechos como en las formas. Menos fuerza y mas sensibilidad."Los hombres hacen lo que pueden, las mujeres hacemos todo lo que los hombres no pueden" decia Ines, y yo estoy de acuerdo, basta con echar un vistazo alrededor. Aqui en Sudamerica es, si cabe, aun mas evidente.
No pretendo hacer un alegato feminista, nada mas lejos de mis intenciones. Por suerte, las cosas en algunas partes de este nuestro mundo empiezan a cambiar, lentas y esperemos que seguras, pero me duele ver que todavia se nos considere el sexo debil a la vista de la fuerza (y no necesariamente fisica) con que levantamos esta sociedad que tan dificil nos lo sigue poniendo. Yo misma me quedo boquiabierta al ver a estas mujeres que levantan familias, cargan niños o pesados bultos a la espalda, manejan negocios, limpian, trabajan en el campo...Todo a la vez...
Sus armas aun son la fuerza y la violencia,como ha sido siempre. Las nuestras, como hormiguitas, en segundo plano y con discreccion, la palabra, la ternura y el trabajo.
Ines ha sido, quiza, la persona de la que mas he aprendido en estos siete meses, que suerte haberme cruzado con ella en este viaje. Os recomiendo que la busqueis para charlar un poquito con ella.
Gobi dijo
Ternura y fuerza la que derrochas tu en este comentario.
25 Septiembre 2007 | 09:41 AM