El dia veinticuatro
Dos dias clones en fecha, pero totalmente distintos en cuanto a espacio y tiempo. Salgo de Auckland el 24 por la noche y llego a Santiago, despues de 12 horas de viaje, el 24 a mediodia. Ya sabia yo que eso del tiempo era muy relativo.
Hace dias que me quede sin reloj y me gusta. El tiempo pasa porque hay fechas y horas, y porque vemos las hojas de los arboles nacer, crecer, caery la piel llenarse de surcos y las caderas de hoyitos... Pero yo creo que el tiempo no deberia ser ese tipo de tiempo, solo deberia ser el espacio en el que habitamos. Sin mas."Tengo que estar a las 8.30 en la oficina", "El 15 de julio me voy de vacaciones", "Tengo un anho mas porque hoy es 17 de septiembre". Demasiada presion.
Entonces, para mi es ahidonde entra el concepto de "velocidad". Porque mi tiempo hace mucho que dejo de ser una sucesion de segundos. Mi tiempo ahora es "oro". Es decir, es un espacio de tamanho directamente proporcional a la velocidad a la que las monedas doradas y plateadas se esfuman. Si cabe, mas presion todavia, porque cuando pienso en que "mi tiempo se acaba", estoy pensando en ese pequenho espacio del Banco Santander donde guardo mis dineros y que con celeridad se hace insignificante. Posiblemente, cuando el espacio se consuma, tenga que volver a pensar en segundos y fechas. Y eso no me gusta nada de nada.Los esfuerzos de la Madre Nieves, la profesora de fisica del colegio, por meterme esa maldita formula en la cabeza estan dando sus frutos casi 15 anhos despues. Pues vaya.
Pero a lo que iba. En eso de la velocidad a la que vuelan los condenados billetes en este "espacio viajero" estaba pensando en el taxi que me llevaba a la ciudad desde el aeropuerto, el segundo dia 24 de agosto de 2007 de mi vida, cuando me doy cuenta de que el tipo, supuesto organizador del los taxis, me ha timado como a una lerda. "Da usted la vuelta ahora mismo que acaban de mangarme cuarenta euros" "¿Como dice, senhorita?" "Que volvemos al aeropuerto!". Al taxista le falta tiempo para coger la radio y avisar al ratero de que voy a por el, pero yo me quedo con un nombre: ZABALA. Ese no se me olvida. "Deje la mochila en el maletero, que yo la espero", "Si, hombre!" Pues con dos mochilas y mi bolso me bajo del taxi y me dirijo hacia la marabunta de taxistas-mangantes que esperan a los incautos turistas en la terminal de llegadas para ofrecerles sus "servicios". "Quien es Zabalaaaaaaaaaa?!", berreo. Nadie me dice nada, pero todos me preguntan por que le estoy buscando. Explico el enganho a aquellos que se prestan a escuchar y amenazo: "Soy periodista y como ese senhor no me devuelva mi dinero voy a publicar un articulo sobre esto, y los perjudicados van a ser todos ustedes, ya veran lo que les dura el negocio!!". Logicamente al tal Zabala le habia faltado tiempo para poner pies en polvorosa, pero yo no se si mi amenaza surtio efecto, porque dos taxistas se prestaron a ayudarme. La agente Pascual comienza los interrogatorios. Algunos me dicen que el que me metio en el taxi fue un tal Pacheco, otros que fue un tal Vega. En lo que coinciden es que son comisionistas que trabajan para Zabala. A mi me daba la sensacion de estar en una peli de mafias y empiezo a pensar que alli todo alma viviente esta compinchada y que lo que quieren es confundirme, asi que con decision anuncio que voy a dar parte a la policia del aeropuerto. Las caras palidecen y al fin me indican donde puedo encontrar al jefe de "los cuarenta ladrones". Y alli me planto con mis dos guardaespaldas que noabrian la boca.Los ojos azules de Zabala meatraviesan impasibles. No se de donde saque las energias y el poder de conviccion despues de un dia y medio sin dormir, pero mis cuarenta euros tardaron cinco minutos en regresar a mi bolsillo.
Y yo dos horas en llegar al hostel en autobus publico. "Pero que lleva en esa mochila tan grande, senhorita? Un paracaidas?". "Pues no, pero deberia, que la vida esta jodida". Pues eso, que si no quiero que el espacio se reduzca, pues tambien hay que tener ciudado con la velocidad de los demas. Por si no fuera poco.
Y bueno, ya en Santiago, dinero en cartera, suenho reparador en La Casa Roja, mochila encerrada en el locker y voces en espanhol. Charlas sobre el sentido de la vida a las tantas... Muy raro esto de poder expresarte de nuevo en tu idioma. Creo que hasta he perdido vocabulario. Teatro alternativo en una casa okupa. Sushi. Unas copas en un lugar de aspecto clandestino, de luz muy amarilla, carteles antiguos y lleno de humo, pero con cierto estilo. Y planes que surgen, inesperados.Al otro lado de los Andes. En suelo argentino. Dos dias (el tiempo aqui no era mio) en Mendoza en buena y espanhola companhia. Y de regreso a Santiago. Esta vez no a La Casa Roja, me da pena, porque me gustaba el sitio y me sugiere imagenes bonitas, pero un grupo de cincuenta han ocupado todas las camas. Y vuelvo a Chile con la idea de que sigue siendo dia 24 y estoy recien aterrizada. Ydespues del parentesis, empiezo de nuevo y sigo los planes que tenia previstos. Viajar hacia el norte. Puede que Bolivia. ¿Veis? De momento no hay tiempo, solo hay espacios, hoy es dia 24 y ya he estado en Nueva Zelanda, en Chile y en Argentina.
Cuando salgo a la calle la ciudad esta mas desierta que de costumbre. Yo tengo que ir a una tienda a las afueras a comprar una funda antirateros para la mochila. No la encuentro y tomo un taxi de vuelta pero el taxista me dice que al centro no me lleva, hay una huelga y no se arriesga a que le rompan el cristal de una pedrada. Se ofrece a acercarme a una estacion de metro."Senhorita, yo, que soy policia jubilado, le recomiendo que se vaya a su hotel, que hoy esta muy violento todo. Hay neumaticos ardiendo en las calles y estan lanzando cocteles molotov. Luego por la noche, alla en el barrio de nosedonde empiezan las disparaderas ("Las disparaderas?" pregundo con una leve sospecha de lo que eso puede significar. "Si, los tiros", confirma). Agarre bien la bolsa, que hoy roban a todo el mundo,y no salga cuando anochezca." Aquello me suena a Apocalipsis. Me deja en el metro. En la estacion Santa Lucia las puertas se abren y todo el mundo circula rapido con la nariz tapada estornudando y tosiendo. Ya es demasiado tarde, ese gas toxico se ha metido dentro del vagon y las narices se han convertido en bombas de relojeria. El tiempo entre achis y cofcof desaparece.La mia tambien. Salgo en Los Heroes. Todo repleto de policia vestida de Robocop. Mas que una huelga, parecia una amenaza de ataque nuclear. "Es seguro ir en esa direccion?" le pregunto a uno de ellos. "Lo tenemos todo controlado" me responde un robocop cubierto por un escudo que le tapaba hasta la punta de la nariz. Ese no tenia pinta de controlar ni sus propios nervios. Lo cierto es que yo no vi ni a un triste manifestante, pero todos los comercios habian cerrado sus puertas y colocado paneles para proteger los cristales. Algunos anunciaban "apoyamos al C.U.T.". La gente iba nerviosa de un lado para otro y hasta los artistas callejeros, que abundan en esta ciudad, habian levantado el chiringo.
Asi que media vuelta y al hostel. Al institucional y frio hostel. Y manhana dia 25 de agosto salgo hacia Valparaiso.
Tera dijo
¡¡Y todo eso en un día!!
Me encantó que luchases fieramente por las moneditas oro/tiempo y que lograses escapar de las disparaderas entre tanto cofcof y robocop, jaja, magnífico! Las fotos de Nueva Zelanda son de una belleza que hiela, preciosas. Casi tanto como la paella y las tartas que nos hicieron tus papis el otro día, jeje, pena de foto... Esto es sólo para que sepas lo que te espera a la vuelta, que lo prometiste eh?, "una ida y... una vuelta". Y ahora a por las palmeras y los daiquiris!
Un besazo enooooorme!
30 Agosto 2007 | 02:25 PM