Cuenta la leyenda, que un gran dragon que vivia en las montanhas descendio sobrevolando la costa. Con su fuego creo,a lo largo de esta, miles de montanhas, y al zambullirse en el mar, inundo los valles, dando lugar a unas tres mil islas de ensuenho que salpican todo el Golfo de Tonkin hasta China.
El paisaje desde nuestro "junco" (barcaza tipica de la bahia) es sobrecogedor. Tres dias de crucero no son suficientes para cansarte de admirar la belleza de las escarpadas islas y el turquesa del mar.Comparto comidas y cenas con otros pasajeros y por la noche una conversacion interesante en la terraza del junco hasta las tantas. Compruebo que estoy hecha un hacha con el ingles y me voy a la cama tranquila. ;-) Pero me despierto a las cinco de la manhana y regreso a la cubierta en pijama. No sabia si seguia sonhando o era verdad lo que veia. La luz del amanecer, le da a la bahia un aire magico. Me hace volver en mi el sonido de un "sampan" aproximandose. El unico ruido que se oye es el de los aparejos de pesca cayendo al agua. Me quedo sentada a lado del dragon de la proa al menos una hora, con los pies colgando fuera del barco, sobre el agua azulisima. Hacia las seis el sol ya deslumbra demasiado y vuelvo a dormir una horita mas. Me he quedado dormida y cuando me levanto ya ha desayunado todo el mundo y esperan para desembarcar en la isla de Cat Ba con las mochilas preparadas. Una serie de actividades organizadas, en las que decido no participar, nos esperan alli.
Al dia siguiente de regreso a Halong City en el mismo barco, compruebo que las famosas cuevas sobre el agua donde se rodo la pelicula Indochina no son, en realidad, tan espectaculares y que el agua alli esta mas bien revuelta. Es lo que tiene el cine.Y el continuo ir y venir de turistas.
Ya de vuelta enHanoi, el jaleo de la ciudad me devuelve al mundo real y vagabundeo de nuevo por el Old Quarter. Decido pegarme un capricho y ceno en un restaurante carisimo. Si os digo la verdad no sabia lo carisimo que era hasta que vi la carta, sentada con una copa de vino blanco. Pero para entonces los camareros ya me habian hecho tanto la pelota que no me podia marchar. No importa. La atmosfera en el patio de estilo colonial del "Green Tangerine" era de lo mas evocadora y romantica. Luz Casal sonaba de fondo. Un tema en gallego de un poema de Rosalia hace que se me caiga una lagrimilla de la emocion (solo una, eh?). Una pena estar sola en un lugar tan, tan romantico, pensaba mientras devoraba la fabulosa cena. El viejo de la mesa de enfrente debio de pensar lo mismo porque, despues de presentarse de una forma muy anticuada y en frances, se sento conmigo. Retomo mis conocimientos del idioma y charlamos durante un buen rato. Productor de un programapara sibaritas en la television de Luxemburgo, el tipo se dedicaba a viajar por todo el mundo catando lasdelicias de losmejores restaurantes de este nuetro planeta. Si es que el resto de la humanidadnos hemos debido de equivocar mucho, mucho, mucho con la eleccion de nuestras profesiones. "No me podria ofrecer un puestito?"pienso.
En solo una hora, dejo Hanoi para dirigirme a Hue, en Vietnam Central, antigua capital con la dinastia Nguyen y patrimonio de la humanidad. Os seguire contando...