Tras las huellas de Wong Kar Wai.
No sabria muy bien como explicarlo. De nuevo sensaciones contrapuestas en el pais de las contradicciones. Deseo irme, pero esta ciudad me engancha. No podia ser de otra forma.
Hong Kong, aun despues de su entrega por parte de los britanicos en el 97, sigue resistiendose a ser China... Y en gran parte lo consigue. Los ejecutivos occidentales desfilan presurosos con sus impecables trajes de Armani y sus maletines de piel por las bulliciosas avenidas de Central, comparten comidas rapidas con mujeres elegantes, rubias perfectas con bolsos de Prada y bolsas de Chanel. Todos enganchados a sus moviles, vienen y van, entremezclados con ejecutivos de ojos rasgados, aun no podria precisar si chinos, coreanos o japoneses. Las oficinas son ciudades de 40 plantas, que desembocan en centros comerciales donde estan representadas todas las marcas de lujo ydonde vaciar sus abultadas carteras. El ingles es el idioma predominante. Con paso decidido atraviesan las pasarelas acristaladas que unen los dos lados de la calle.Las horas de un diaparecen no ser suficientes, la cuenta atras continua.
Al otro lado del muelle, en Kowloon, tierra firme, las luces de neon deslumbran a los viandantes; los escaparates repletos de articulos electronicos tientan a los transeuntes con ofertas increibles. Increibles de verdad, porque en algunos casos son un cincuenta por ciento mas baratos que en Europa. Quiza son falsos? Ni se te ocurra sugerirlo, el propietario chino no tendra ningun reparo en echarte de su tienda de muy malas maneras. Pero es en Kowloon donde encuentro lo que venia buscando en Hong Kong. Y desde luego que lo he encontrado! Llegue siguiendo las huellas de mi adorado Wong Kar Wai. En su estrella del "paseo de las estrellas" no estaban, todavia las esperan, pero si estaban en Chungking Mansions.
Un edificio enorme, sordido, podrido...Con las escaleras de sus mas de cuatro alas desembocando en callejones oscuros y humedos. Alguien limpia pescado alli. Mas de cien nacionalidades diferentes gestionan los negocios de todo tipo que se alojan en las dos primeras plantas. El resto son pensiones de dudosa fama, con habitaciones minusculas en pasillos estrechos. Negros gigantes entran y salen, suben y bajan en los ascensores, decenas de pisos,con maletas imposibles. Petter, el gerente chino de nuestra pension, nos explica que se dedican al top manta, pero yo prefiero pensar que llevan algun cadaver, me parece mas emocionante. No puedo evitar reirme, me hace gracia compartir pasillo con un top mantero, y juro que no es cuestion de prejuicios, porque me gusta mas esto que el Sheraton de a lado. Indios y pakistanis, de nuevo olor a bettel y manchas rojizas en el suelo y las paredes. Estoy en mi salsa. A estos ya les tengo cogido el truco. Musulmanes, sikhs, indues, mujeres con bhurka...Esto es demasiado, estoy fascinada. Y todos conviven en harmonia en un solo edificio, que tambien es una pequenha ciudad, pero nada tiene que ver con las de Central. En la calle, delante de Chungking Mansions y a solo unos metros de la tienda de Burberry, putas de sari, piel oscuray labios emborronados, se ofrecen a quien quiera comprarlas.
Me pongo mis tacones nuevos y salgo dispuesta a convertirme, aunque solo sea por unos minutos, en Brigitte Lin, la traficante de peluca rubia, gafas de sol oscuras y gabardina de Chungking Express. Pero los zapatos me matan y a Tony Leung no le encuentro por ningun lado, he perdido la practica, y tengo que volver a por mis chanclas. Lo intento de nuevo:cruzo en el Star Ferry, la niebla no permite ver el otro lado, y me dirijo al Central Elevator, la escalera mecanica mas larga del mundo, esperando atisbar desde alli el minusculo apartamento donde el Agente 663 hacia el amor con su novia azafata. Coloco mis pies como en la escena de la pelicula,en prevision de que los pueda estar observando desde su ventana. No, no me topo ni con el agente 663, ni con el 223, no me veo envuelta en ningun tiroteo, no acabo solitaria en ningun tugurio de mala muerte bebiendo wisky, no veo bares de perritos y ensaladas del tipo del Midnight Express, donde cenaba el agente y esperaba poder encontrarle, y sigo siendo morena... Y no veo un cuerno con gafas de sol oscuras por la noche. Pero definitivamente si encontre lo que buscaba en esta ciudad...Y no eran los rascacielos imponentes, ni los moviles ultimo modelo, ni a un ejecutivo agresivo... Era mas bien la sensacion de estar en una pelicula. Y me doy cuenta de que no hace falta sonhar demasiado, yo ya estoy viviendo la mia propia...Manhana me ire tranquila.
No ha parado de llover desde que llegue, pero aqui la vida tampoco para, la cuenta atras sigue. Como antes de la entrega de la ciudad. Como en la peli. Solo que aqui el tiempo no se cuenta con latas de pinha a punto de caducar...
Pardillo dijo
Hola traficante de peluca rubia, aunque no encuentres al agente
663, estoy seguro que has encontrado la inspiración y con esa imaginación portentosa nosotros ya no necesitamos peliculas. Las fotos cada vez mejores. bicos.
22 Mayo 2007 | 12:10 AM