Kathmandu, fin de la primera parte...
Un Yak en el camino hacia Lhasa
Patan. Durbar Square
En un rickshaw en Kathmandu
Puerto de montanha en Tibet. 5.220 m
Solo unas semanas y mi pequenho mundo patas arriba.
Kathmandu, caotica y ordenada, supone en mi viaje el Fin de la Primera Parte, como aquel disco recopilatorio de Los Piratas. Ahora tocan tiempos de reflexion y recopilacion de lo vivido, de un poquito de melancolia y de recarga de baterias para afrontar la segunda, la tercera y todas las que quieran venir...
Tras un breve paseo por el parque natural de Chitwan, tan breve que Chus se ha quedado sin tigre, me dirijo en un taxi a Kathmandu, donde espero recuperarme de unas fiebres, que desaparecen sin dificultad con una dosis de civilizacion. Me alojo en Thamel, un barrio turistico al norte de la apabullante Durbar Square y que, inevitablemente, me recuerda a una copia barata de la bulliciosa Khao San Road de Bangkok. Las imitaciones de prendas de North Face se entremezcan con jerseys de cachemir, marionetas, dagas, bolsos y ropa hippies, agencias de viajes, dvd's piratas...Pero esa ciudad es algo mas que un gran centro comercial para extranjeros: Kathmandu es el encuentro de la tradicion con la modernidad. Infinitos templos y estupas, diosas vivientes, rickshaws, centriquisimas callles sin asfaltar, mujeres de sari, puestos de frutas y verduras en el suelo de alguna plaza, piezas de carne sanguinolentas carretadas sin escrupulos a las espaldas, compiten fieramente con el influjo occidental, que se va advirtiendo en las vestimentas de los jovenes, en los coches ultimo modelo, en la musica delos modernos bares, en los restaurantes de comida continental...Y es que el contraste es tan fuerte y tan evidente que no puede dejar de sorprender.
El valle que rodea a la capital es verde y rico y esta repleto de rincones para descubrir. En este pais, que segun los datos se encuentra entre uno de los mas pobres del mundo, maravilla la riqueza de los paisajes, de las costumbres y sobre todo, de las personas. Con tanta vida por todas partes, cuesta creerse los datos.
Paso una semana mas, cargada de sensaciones no del todo desconocidas, a ratos sola, a ratos acomapanhada. Las emociones a flor de piel. Dejo salir todo de dentro, mi mejor y mi peor parte. Me dejo llevar, controlo mis impulsos. Me libero y me ato al mismo tiempo. Es lo malo (o lo bueno, todavia no estoy segura) de tener cabeza y corazon. Aunque creo queyo siempre he tenido mas de lo segundo...Y el muy "pillo" sabe que ya es una parte importante de esta aventura, sabe que ya le ha dado un giro, que la ha cambiado. Y tambien a la que escribe.
Ya estamos en Tibet.
Llevamos (German, Marco y Polo y yo) cuatro dias de expedicion en un Jeep atravesando pueblos y montanhas por la carretera de la Amistad en nuestro camino hacia Lhasa. En realidad el trayeto es nuestro objetivo.
Un primerpensamiento me hace sentirme decepcionada por los paisajes que se muestran ante mis ojos, despues de asombrarme ante el esmeralda valle de Kathmandu. El aire helado barre casi cualquier forma de vida y convierte nuestro nuevo marco en una sucesion de aridas montanhas, solo adornadas por las coloridas banderitas de oracion que rezan al viento letras ininteligibles para nosotros. Piedras y hielo. Y el Everest que saluda a lo lejos en nuestro segundo dia de viaje.
Poco a poco aprendo a encontar la belleza en la gama de marrones, que ya casi brillan como dorados ante mis ojos, en las cumbres blancas y en el azulisimocielo. Con razon le llaman a Tibet "el Techo del Mundo". Los tibetanos, con sus coloradas mejillas, que parecen pintadas con cera roja como lo hacen los clowns, trabajan arando los pedregales, no puedo llamarlos campos, y me es inevitable pensar que cuanto trabajo para tan poco beneficio. Con la insustituible ayuda de sus yaks, enormes y peludos. Cuando los veo, con este frio, solo puedo pensar en hundirme y desaparecer entre sus mullidas lanas. En el fondo todo esto tiene un encanto de lo mas romantico.
No veo el momento de llegar a Lhasa y admirar en vivo el palacio de Potala, del que tantas fotos he visto antes. El que ha sido y es el simbolo politico y religioso de un pueblo invadido y machacado, exiliado, acallado...Y me gustaria, en ese momento, poder gritar "Tibet Libreeeeeeeeee!!!!!!", pero no quiero acabar mi viaje y mis dias con los huesos en alguna carcel china. Lo hare con el alma, puede ser cobardia, pero lo hare tan fuerte que me oiran en Pekin.
GOBI dijo
leyendo esta crónica del Tibet me has hecho sentir el frío de esas montañas y el calor inmenso de tu corazón para contarlo. !cómo se echaban de menos tus envios!.
1 Mayo 2007 | 08:50 PM