De Delhi a Varanasi.
Tras dejar Pushkar, aterrizo en Delhi a las 8 de la manhana con Carlos, un zaragozano que conoci alli. Buscamos hotel y, despues de un suenhecito y una revitalizadora ducha, me voy a comer con Joan, mi salvador en Bombay, el corresponsal de la Vanguardia. Tras unos cafes y una buena charla, regreso a Paharganj, barrio terrible donde los haya, una mezcla confusa de timadores, yonkis, vendedores, turistas mochileros, vacas y basura. Entre el panorama y que ya empezaba a anochecer, me retiro al guest house y decido dar Delhi por perdida. Me voy al dia siguiente, despues de desayunar con David y tomo un tren, esta vez en primera clase, con direccion a la ciudad sagrada de Varanasi.
Llego a las cinco de la manhana y mi entrada en la ciudad es triunfal: caigo espatarrada en medio de una nube de "autoricksweros" habrientos de turistas despistadados. Cada uno me quiere llevar al Guest House del que se llevan comision, pero ninguno al que yo tengo reservado. Despues de muchos gritos y discusiones, uno de ellos accede a dejarme en mi hotel, no sin antes ver pasar mi vida por delante de mis ojos unas cuantas veces durante el trayecto. Para el vehiculo y me dice: "Puja Guest house one minute walking" "Ok". Se que ningun rickshaw puede entrar en la zona de los Ghats asi que empiezo a caminar, todavia esta amaneciendo y no hay nadie por la calle. Basura y caca de vaca por todas partes. Las callejuelas me parecen un laberinto y el hotel no aparece por ningun lado. Algunos perros sarnosos dormitan por las esquinas y no se inmutan por mi presencia. Menos uno: se pone como una autentica fiera por interrumpir su ensonhacion y comienza a ladrarme y a ensenharme los dientes. Empiezo a andar deprisa, pero la mochila pesa un quintal y el chucho esta cada vez mas histerico. Pense que le habia dejado atras cuando le veo aparecer detras de mi. Un sudor frio me recorre todo el cuerpo y corro como alma que lleva el diablo durante cuatro calles delante del perro desquiciado hasta que le despisto. Me tengo que sentar en una esquina hasta que recupero el aliento. A un viejo que se acaba de levantar le pregunto por el hotel, senhala un monton de basura que hay en el suelo y me espeta: " todo recto, cuatro montones como este y al cuarto giras a la derecha". No sabia si reirme o llorar, la situacion me parecia absolutamente surrealista.
Hotel fantasma: a nadie le suena, cada uno me dice un nombre diferente, unos que si en el Main Ghat, otros que si en direccion contraria... Despues de un escueto desayuno en el unico lugar abierto, me han dado las diez y empiezo a perder la paciencia, por suerte una japonesa me explica donde esta. Mas de dos kilometros caminando!!!!! Me entran ganas de llorar, pero me contengo porque la calle ya esta llena de gente y me da verguenza. A lo lejos, subiendo una cuesta, veo otro rickshaw, me abalanzo sobre el, a este no le pienso dejar escapar, y antes de que se de cuenta ya estoy subida en la carroza con mochila y todo. Me mira con cara de desconcierto, no articula palabra, se sube y empieza a pedalear, pero la cuesta es demasido pronunciada y no puede conmigo. No me pienso bajar, que tire.
Dos kilometros mas alla, me deja de nuevo a la entrada del casco antiguo, que corre en paralelo al Ganges y otra vez me dispongo a buscar el hotel. Los cazacomisiones me persiguen y en medio de una callejuela aparece un tipo haciendo gestos como si me conociera de toda la vida. Cansada, cargada y sudada empiezo a berrear: "ESTOY SOLA Y QUIERO SEGUIR ESTANDOLOOOOOOOO!!!!!!!!" El tipo se queda perplejo cuando casi le paso por encima. En dos minutos mas me encuentro espachurrada en el sofa de la recepcion del Puja Guest House, cuando veo aparecer muerto de la risa al "cazacomisiones". Mierda! He hecho el ridiculo, me suben los colores cuando me explica, sin dejar de reirse, que es el manager del hotel y que habia salido a esperarme. A veces deberia controlar un poco mas mi genio, pero es que en este pais nunca se sabe.
German, un nuevo companhero de viaje con el que cruzare a Tibet, me espera desayunando en la terraza del Guest house. Las vistas de la ciudad son espectaculares desde esta azotea: el Mother Ganga serpentea plateado y senhorial bajo mis alucinados ojos, con la vanidad de quien se sabe el centro de todas las miradas.
Tera dijo
Jajaja, qué auténtico eso de dar las direcciones tomando como referencia montones de basura en lugar de las manzanas de toda la vida!
En fin, preciosa, que sea muy feliz tu adiós a la India. Yo ya estoy temblando de emoción sólo de imaginarte entrando en el Tibet cual intrépida Tintina, subiendo y bajando los cerros del Himalaya entre túnicas naranjas y banderitas de colores al viento!
Muchos besitos desde Vigo!!
6 Abril 2007 | 01:25 PM