Donde Brahma dejo caer una flor.
Donde, segun se dice, un dia,Brahma dejo caer una flor de loto, aparecio un lago. Y alrededor de el, se levanta, como en un suenho, la ciudad de Pushkar, una de las mas sagradas de la India y lugar de peregrinacion de hinduistas. Es el mismo lago que Ghandi escogio para que arrojaran sus cenizas en uno de los cincuenta y dos ghats, que hoy lleva su nombre.
Este pequenho pueblo, misterioso y cargado de espiritualidad, posee mas de 500 templos y las normas aqui son claras y respetadas por visitantes y locales:nada de carne, ni huevos, dieta estrictamente vegetariana; nada de muestras de afecto en publico;hay que vestir de forma decorosa, lo que significa no ensenhar nada mas alla de los codos o los tobillos; no acercarse a mas de 40 metros del lago calzado... Todo esto no es impedimento para los cientos de turistas que se establecen en Pushkar durante estancias mas o menos largas. Toda la vida aqui gira entorno a ese lago de aguas sagradas, desde las 5 de la manhana, cuando empiezan los canticos en los templos y en los altavoces de la ciudad comienzan a recitarse mantras que, con paciencia, asumimos los forasteros cuando nos sacuden de nuestros mas dulces suenhos.
Los vendedores de Sadar Bazaar son dociles y, al contrario que en otros lugares de India, nada insistentes.Y te saludan, al pasar, con un agradable "namaste", y a veces, para mi sorpresa los primeros dias, con un "hola".
Mi guest house es una maravillosa haveli, pintada de blanco y azul clarito, con las habitaciones dispuestas alrededor de un amplio y soleado patio, repleto de plantas y flores. Y al anochecer, el intenso olor a "galan de noche" me recuerda los dias en Humpi y penetra en mi habitacion por las celosias al estilo de "Las mil y una noches" , hasta mezclarse con el incienso de sandalo que he comprado para mis momentos mas misticos.
Duermo hasta tarde y disfruto de mi soledad con un libro de Lucia Etxevarria que encontre en una de las tiendas del Bazar.Y paso las horas sentada en algun ghat, con los pies descalzos en contacto con la piedra caliente, viendo las increibles puestas de sol u observando las abluciones en el lago. A esa hora, la musica del bazaar interrumpe los pensamientos de nosotros, los maravillados espectadores, y la gente se dirige a cenar al os restaurantes encaramados enalguna azotea o en un jardin a la luz de las velas.
Verdaderamente aqui se respira una atmosfera de lo mas sugerente y evocadora, y hasta yo, que venia a pasar una sola noche, me he dejado engatusar por ella y llevo ya tres.
Fina dijo
con tu relato me estas trasmitiendo la enorme paz y tranquilidad que estas sintiendo en ese maravilloso lugar. ya me parece que estoy sitiendo todo lo que tu nos relatas. disfruta tu por todos nosotros de esas sensaciones. y cuidate mucho. un beso muy grande de todos
28 Marzo 2007 | 02:18 PM